Una pausa para volver a ti este verano
Una pausa para volver a ti este verano. El verano suele presentarse como una época de descanso, alegría y días despreocupados. Pero no siempre se vive así.
A veces el calor nos agota. Los días se hacen largos, las rutinas cambian y tener a los niños en casa puede ser precioso, pero también muy intenso. Quizá este año no tienes vacaciones y sigues trabajando mientras todo parece ir más despacio a tu alrededor. O tal vez estás viviendo un verano diferente, extraño, con emociones que no sabes muy bien cómo explicar.
Sea cual sea tu situación, hoy quiero recordarte algo importante: no tienes que sentirte bien todo el tiempo.
Una pausa para volver a ti este verano.
Puedes estar agradecida y cansada a la vez. Puedes querer mucho a tu familia y necesitar silencio. Puedes disfrutar de algunos momentos y desear que otros pasen rápido. Todo eso también forma parte de ti.
Por eso, te invito a regalarte unos minutos. No necesitas preparar nada especial. Solo busca un lugar en el que puedas estar tranquila, aunque sea durante un momento.
Una pequeña pausa para volver a ti
Si te apetece, cierra los ojos.
Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.
No intentes cambiar tu respiración. Simplemente observa cómo el aire entra y sale de tu cuerpo.
Inspira lentamente por la nariz…
Y suelta el aire despacio por la boca.
Una vez más.
Toma aire con suavidad…
Y al exhalar, imagina que dejas salir una pequeña parte del cansancio acumulado.
No tienes que soltarlo todo de golpe. No tienes que arreglar nada ahora. Solo permitirte descansar durante estos minutos.
Siente el peso de tu cuerpo apoyado en la silla, en el sofá o en la cama.
Relaja un poco los hombros.
Afloja la mandíbula.
Suaviza el espacio entre las cejas.
Deja que tu rostro descanse.
Quizá llevas todo el día pendiente de los demás, organizando, resolviendo, cuidando, trabajando o intentando llegar a todo.
Ahora no tienes que hacer nada.
Durante este instante, no eres la que organiza, la que cuida, la que responde ni la que encuentra soluciones.
Eres simplemente tú.
Una mujer que también necesita atención, cariño y descanso.
Respira.
Imagina que dentro de ti existe un lugar tranquilo. Puede ser una playa al amanecer, un rincón a la sombra de un árbol, una habitación silenciosa o cualquier espacio en el que te hayas sentido segura y en paz.
No importa cómo sea. Solo imagina que estás allí.
La temperatura es agradable.
No hay prisa.
Nadie te está esperando.
Nadie necesita nada de ti.
Puedes descansar.
Puedes sentarte en ese lugar y escuchar tu respiración.
Pregúntate con cariño:
¿Cómo estoy realmente?
No busques una respuesta perfecta. Quizá aparezca una palabra, una emoción o simplemente cansancio.
Todo lo que sientas está bien.
Ahora pregúntate:
¿Qué necesito hoy?
Tal vez necesites descansar. Pedir ayuda. Estar sola un rato. Dar un paseo. Llorar. Reír. Dormir. Decir que no. Dejar algo para mañana.
Escucha la respuesta sin juzgarla.
Y recuerda que cuidarte no siempre significa hacer algo extraordinario. A veces cuidarte es beber un vaso de agua con calma. Sentarte cinco minutos sin mirar el móvil. Respirar antes de responder. Reconocer que estás cansada. Permitir que el día no sea perfecto.
Vuelve a colocar tu atención en la respiración.
Inspira profundamente.
Y al soltar el aire, repite en silencio:
No tengo que poder con todo.
Inspira de nuevo.
Y al exhalar:
Merezco descansar.
Una vez más:
Puedo tratarme con cariño.
Quédate unos segundos sintiendo estas palabras.
Quizá el ruido, el calor y las obligaciones sigan ahí cuando abras los ojos. Pero tú puedes volver a este pequeño espacio siempre que lo necesites.
Tu calma no tiene que ser perfecta ni durar todo el día.
A veces basta con un minuto.
Una respiración.
Una mano sobre el corazón.
Un pequeño regreso a ti.
Cuando estés preparada, mueve suavemente las manos y los pies. Estira un poco el cuerpo y abre los ojos despacio.
Y antes de continuar con tu día, recuérdate:
Estoy haciendo lo mejor que puedo con el verano que me ha tocado vivir. Y eso, hoy, es suficiente.
Una pausa para volver a ti este verano.
Guarda este ratito para cuando lo necesites
Puedes volver a leer esta pequeña relajación al terminar el día, en uno de esos momentos en los que el calor, el cansancio o el ruido se hacen demasiado intensos.
Guárdala en tu móvil, léela despacio antes de dormir o compártela con esa mujer que sabes que también necesita parar, respirar y sentirse acompañada.
A veces no podemos cambiar todo lo que nos rodea, pero sí podemos regalarnos unos minutos de calma.
Y quizá hoy, ese pequeño gesto de cariño hacia ti misma sea justo lo que necesitas.
Si esta lectura te ha ayudado, me encantará que me cuentes cómo te has sentido y cómo está siendo tu verano. Puedes dejarme un comentario y compartir conmigo lo que necesites. Estaré encantada de leerte también aquí https://www.yoga-facial.es/contacto/
Y si conoces a alguien que también necesite un ratito para ella, puedes reenviarle este mensaje con mucho cariño.
Con cariño, tu entrenadora facial,
Nieves.
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Comenzar a meditar
La meditación es una práctica simple y efectiva que puede tener muchos beneficios para la salud mental y emocional. A continuación, te presento algunos pasos que te pueden ayudar a comenzar a meditar:
Encuentra un lugar tranquilo: Encuentra un lugar en tu casa o en tu oficina donde puedas meditar sin distracciones. Idealmente, este lugar debería estar libre de ruido y de interrupciones.
Elige un momento del día: Elige un momento del día en el que puedas meditar sin interrupciones. Puede ser por la mañana, después de despertar, o por la noche, antes de irte a dormir. También puedes meditar durante el día, si tienes tiempo libre.
Siéntate cómodamente: Siéntate en una silla o en un cojín en el suelo. Mantén la espalda recta y los hombros relajados. Puedes cruzar las piernas o simplemente mantener los pies apoyados en el suelo.
Concéntrate en tu respiración: Concéntrate en tu respiración y en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. No trates de controlar tu respiración, simplemente observa cómo fluye naturalmente.
No te preocupes por los pensamientos: Cuando empieces a meditar, es normal que tu mente se llene de pensamientos. No te preocupes por ellos, simplemente obsérvalos y déjalos ir. Regresa tu atención a tu respiración.
Comienza con sesiones cortas: Si eres nuevo en la meditación, comienza con sesiones cortas de 5 a 10 minutos. Con el tiempo, puedes ir aumentando la duración de tus sesiones.
Practica regularmente: La meditación es una práctica que requiere tiempo y compromiso. Trata de meditar todos los días, aunque sea por unos pocos minutos. Con la práctica, verás que te resultará más fácil concentrarte y mantener la calma.
Recuerda que la meditación es una práctica personal y que no hay una manera «correcta» o «incorrecta» de hacerlo. Lo más importante es encontrar un enfoque que te funcione a ti y que te permita disfrutar de los beneficios de la meditación. ¡Buena suerte!
Si te apetece, puedes escribirme para contar cómo meditas tú o si has empezado a meditar y te gusta aquí https://www.yoga-facial.es/contacto/ ¡Nos vemos pronto!
Tu entrenadora facial, Nieves.
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¿Consigues relajar tu rostro? ¡Acupresión facial!
¿Consigues relajar tu rostro? ¡Acupresión facial! Es una técnica que consiste en presionar unos puntos de tu rostro para relajar los músculos faciales, aliviar tensiones ¡y sentirte más joven!.
La acupresión facial es una técnica china, con la ayuda de nuestros dedos podemos practicarla y aprovecharnos de sus beneficios.
Cada punto de tu cara tiene un sentido espiritual y físico y cuando tocas tu rostro conectas directamente con tu esencia espiritual, por eso muchas personas la practican junto a la meditación, los masajes o cualquier momento de relajación, de esta manera potenciaremos las dos prácticas al unirlas.
¿Consigues relajar tu rostro? ¡Acupresión facial!
Es una técnica que utiliza los puntos de acupuntura del rostro para relajar y liberar tensiones. Si practicas con regularidad la acupresión facial, puedes aliviar el estrés y las emociones dolorosas.
Cuando estás emocionalmente equilibrada, tu piel luce brillante con el resplandor del bienestar. Es por esto que la acupresión facial nos puede ayudar a conciliar mejor el sueño, a relajarnos en momentos de estrés y tensión, a mejorar nuestra piel y a eliminar los dolores que causan tensiones en el rostro, por ejemplo en la mandíbula, cuello o frente.
Cuidarnos es símbolo de una buena autoestima, de querernos tal y como somos, ayudándonos en todo aquello que vamos necesitando, no sólo a nivel físico, también en el plano emocional y mental.
¿Consigues relajar tu rostro? ¡Acupresión facial!.
Además, la acupresión facial es el complemento perfecto a los masajes y gimnasia facial. Podrás introducirlo en tu entrenamiento facial ya que junto con las demás técnicas, liberamos esa tensión tan desagradable.
No necesitas ningún cosmético para practicarla, solamente tus manos y si te apetece, tu música relajante preferida.
Seguramente habrás aprendido conmigo la acupresión facial, o todavía no. En cualquier caso puedes contactarme si quieres retomar o aprender esta maravillosa práctica aquí (poner enlace a web)
Un placer como siempre. Tu entrenadora facial, Nieves.
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